Mujer con pancarta donde se lee "No al gerundio mal utilizado".

Muerte al gerundio, pero tampoco tanto

Cualquier periodista que haya trabajado en una redacción sabe que, a la hora de redactar un texto (periodístico), debe evitar el uso del gerundio. Tantas veces lo he escuchado y repetido que casi se me olvida el por qué. Vamos, que se me había olvidado. Así que cuando me he puesto a escribir este artículo he tenido que recurrir al todopoderoso Google para refrescar en mi memoria por qué, como periodista, odio el gerundio.

Este tiempo verbal que usamos para hablar de algo que ocurre en ese mismo momento o que ha ocurrido justo antes de la acción principal, solo se puede utilizar en estos casos. Punto.

No empleamos el gerundio para hablar de una acción posterior a la del verbo principal. Con lo cual, el denominado por la Fundación del Español Urgente Fundéu ‘gerundio de posterioridad’ es lo que tenemos totalmente prohibido por el simple hecho de ser periodistas. Hay que tomárselo así.

Vamos a ponerlo negro sobre blanco con unos pocos ejemplos, y si todavía tienes dudas, querido/a periodista novel o veterano, no te pierdas la entrada al respecto del manual de estilo de RTVE que lo deja meridiano.

Ejemplos de uso

Los periodistas escribieron el reportaje fijándose en que no tuviera ningún gerundio.

¡Ja! Fijándose, ya se me ha colado uno. Pero no, en este caso, es correcto, porque el sujeto, que es los periodistas, son quienes se fijan en que no apareciera el gerundio en ninguna línea de su texto.

Vamos con otro:

La redactora jefe quedó tan impactada con el uso de gerundios en el texto, que acabó de leerlo llorando como una niña.

¿Correcto o incorrecto? ¿Qué decís? Pues en este caso es correcto, porque el sujeto siempre es el mismo, la redactora, y las acciones ocurren al mismo tiempo.

Los correctores han decidido publicar un apartado exclusivo en el libro de estilo explicando cómo debe utilizarse el gerundio.

¡Nooooooo! El sujeto son los correctores, y donde se explica el uso del gerundio es en el libro. Bien, pues entonces deberíamos decir que los correctores han decidido publicar un apartado exclusivo en el libro, donde se explique cómo debe utilizarse el gerundio. Fácil, ¿verdad?

Veamos un ejemplo de gerundio de posterioridad tan prohibidísimo como empleado de manera incorrecta (que no incorrectamente). En las secciones de sucesos nos podemos encontrar con muchos ejemplos a no seguir.

Los ladrones escaparon con el botín, siendo atrapados horas después por la Policía.

No, no y no. Los ladrones escaparon con el botín y fueron atrapados horas después por la Policía. Porque salvo que la acción sea simultánea o inmediatamente anterior a la principal N-O-U-S-A-M-O-S-G-E-R-U-N-D-I-O.

Para terminar, otro posible uso de este tiempo verbal es cuando la acción que expresa se interpreta como una circunstancia de la del verbo principal (complemento circunstancial), no puede calificar a un nombre.

Deberías escribir teniendo en cuenta los distintos usos del gerundio.

¿Cómo deberías escribir? Teniendo en cuenta los distintos usos del gerundio. Complemento circunstancial, y, por tanto, correcto.

El corrector ha publicado una nota especificando los usos del gerundio.

Mal. El corrector ha publicado una nota donde se especifican los usos del gerundio. El corrector es el sujeto, publicar el verbo, la nota el complemento directo y el gerundio especificando es INCORRECTO porque no puede calificar a un nombre.

Quizá sea un poco lioso. Así que ante la duda, en un texto periodístico, lo mejor es no utilizar el gerundio, aunque solo sea en recuerdo de aquellas, muchas de las cuales ya no existen, donde el grito de “fuera el gerundio” era el leit motiv de algunos redactores.