Hace no muchos días nos levantamos con una sorprendente noticia en el periódico El País. La Universidad de Alicante, tras la petición de un familiar, borraba de dos artículos académicos el nombre de Antonio Luis Baena Tocón, alférez que participó en el consejo de guerra que condenó a muerte al poeta oriolano Miguel Hernández. Los artículos, escritos por el catedrático de Literatura Española Juan Antonio Ríos Carratalá, estaban colgados en el portal de Internet de la universidad. El hijo de Baena, amparándose en el reglamento europeo de Protección de Datos Personales, solicitó la eliminación del nombre de su padre, quedando únicamente sus iniciales como rastro en uno de los textos de Carratalá.
Pero como no podía ser de otra manera, y siempre que se intenta censurar algo en Internet, la noticia corrió como la pólvora en redes sociales. El nombre de Baena Tocón se convirtió en uno de los términos más populares de la red social durante ese día, siendo repetido hasta la saciedad por los tuiteros. Así, se consiguió justo lo contrario de la intención inicial, dándose con esta reacción de los usuarios de las redes una mayor notoriedad y difusión a la situación de la que hubiera conseguido si el tema se hubiera dejado estar.
Algunos mensajes en redes sociales:
–La familia de Antonio Luis Baena Tocón no quiere que se mencione su intervención en la condena a Miguel Hernández en 1940.
–¿El Baena Tocón que no acabó Derecho?
–Sí, ese Baena Tocón.
–¿El Baena Tocón que formó parte de tribunales militares franquistas?
–Ese mismo.— Iñigo S. Ugarte (@Guerraeterna) June 19, 2019
La Universidad de Alicante borra en la Red el nombre del secretario del consejo de guerra contra Miguel Hernández https://t.co/7w8EShqKL4
Vergonzoso atentado al derecho a la memoria.
Se llamaba: Antonio Luis Baena Tocón
Antonio Luis Baena Tocón
Antonio Luis Baena Tocón
Antonio… pic.twitter.com/U8Gfe8OBF0— Agustin Moreno (@MorenoG_Agustin) June 18, 2019
Este fenómeno (de la red) social ya ha sucedido en otras ocasiones, y seguramente, no será la última. Es conocido como el \»efecto Streisand\», y toma el nombre de la famosa cantante y actriz Barbara Streisand, que demandó por cincuenta millones de dólares al fotógrafo Kenneth Adams por violar su privacidad.
Adams se encontraba haciendo fotos aéreas de la erosión de la costa californiana para un reportaje, dentro del cual se encontraba la foto de la casa de la actriz. La millonaria demanda hizo que la noticia corriera como la pólvora y que se hiciera viral la foto de Villa Streisand, que se encontraba en la página web del fotógrafo y que hasta el momento contaba con 6 descargas. Un mes después, ya había sido vista por 420.000 personas.
Y que ahora mismo, tú también la puedes ver aquí.
Algunos mensajes en redes sociales:


Este fenómeno (de la red) social ya ha sucedido en otras ocasiones, y seguramente, no será la última. Es conocido como el «efecto Streisand«, y toma el nombre de la famosa cantante y actriz Barbara Streisand, que demandó por cincuenta millones de dólares al fotógrafo Kenneth Adams por violar su privacidad.
Adams se encontraba haciendo fotos aéreas de la erosión de la costa californiana para un reportaje, dentro del cual se encontraba la foto de la casa de la actriz. La millonaria demanda hizo que la noticia corriera como la pólvora y que se hiciera viral la foto de Villa Streisand, que se encontraba en la página web del fotógrafo y que hasta el momento contaba con 6 descargas. Un mes después, ya había sido vista por 420.000 personas.
Y que ahora mismo, tú también la puedes ver aquí.

Pero este post no va ni de memoria histórica, ni del derecho al olvido en Internet, ni de la protección de datos o el derecho al honor.
Ni siquiera va del \»efecto Streisand\».
La verdadera razón de este artículo es resaltar la necesidad de contar, en cualquier estrategia de comunicación, con la opinión de profesionales experimentados que sepan analizar el contexto y el entorno de toda situación comunicativa. Solo los buenos y buenas profesionales, aquellos que cuentan con una trayectoria de varios años y han sido curtidos en mil situaciones y \»batallas\», podrán conocer las ventajas e inconvenientes de llevar a cabo una acción de comunicación determinada. Y además, también habrá más posibilidades de que puedan otear en el horizonte las posibles consecuencias negativas que puedan darse, lo que conducirá, sin duda, a un mejor capeado de las crisis de comunicación.
Porque ay, si Barbara Streisand hubiera tenido a todo un Equipo de Comunicación como el nuestro a su disposición para aconsejarle que era mejor estarse quietecita… quizá ahora mismo nadie tendría ni idea de cómo es su casa desde el aire.