Imagen que muestra dos pantallas de ordenador repletas de información

Infoxicación. Cuando el exceso de información nos desinforma

Nos despertamos y ya tenemos un mensaje en un grupo de Whatsapp hablando del coronavirus. Vamos a desayunar y el informativo matutino nos da la última hora del coronavirus. Leemos la prensa o encendemos la radio y ahí lo tenemos, el coronavirus. Coronavirus, coronavirus, coronavirus. 

La sobreinformación es uno de los peligros que el Covid-19 ha introducido en nuestra dieta mediática. Sin restar importancia a esta pandemia que ha sacudido el mundo y nuestra forma de vida, tenemos que aprender a acercarnos a ella de una manera más sana. En este post abordamos el fenómeno y os damos alguno de los consejos que los profesionales recomiendan para superarlo.


La infoxicación como pandemia

El físico Alfons Cornellá bautizó con el nombre de ‘Infoxicación’ a nuestra forma de existencia hiperconectada e instantánea. Este estilo de vida, atento permanentemente a las alertas en las pantallas, se ha agravado ahora con el confinamiento. Dicha forma de acceder a la información se ha convertido en uno de los mayores problemas de nuestro tiempo, pues igual de muerto está quien muere de sed –aquí sería un no informado- como quien muere ahogado.

Los peligros de la sobreinformación llevaron al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, a escribir un artículo de opinión publicado el pasado 18 de febrero en periódico El País. Adhanom habla de la necesidad de hacer frente a la ‘Infodemia’, una suerte de brote de desinformación que se expande a gran velocidad y agrava los efectos del virus a nivel mundial. Los bulos, los rumores y las noticias falsas dibujarían el cuadro clínico de esta enfermedad.

Las principales empresas de redes sociales como Google, Facebook o Youtube, han puesto de su parte para hacer frente a este mal.  Sus ingenieros están modificando los motores de búsqueda para que sus usuarios puedan acceder de manera rápida e intuitiva a la página web de la OMS. De esta manera todos los usuarios tienen acceso rápido a información fiable sobre el tema

En el artículo, el director general de la OMS lanzó esta recomendación: “El curso del brote del coronavirus dependerá de la medida en que se haga llegar la información correcta a la gente que lo necesita. Sea prudente en divulgar información, tenga cuidado con las entradas a las que accede en Internet y no dé alas a los troles”.

Sin embargo, el peligro de la sobreinformación no viene solo por las mentiras de toda la vida, ahora viralizadas, sino que nuestra conexión constante a los medios de comunicación tradicionales también puede llegar a ser perjudicial.

Ordenador con mucha gente en pantalla sobre fondo de imágenes de personas


¿Como combatimos la sobreinformación?

Los expertos recomiendan planificar y limitar nuestro consumo de información. El primer paso sería cortar el flujo permanente de información que incluimos en nuestra dieta mediática. Dejemos de actualizar constantemente nuestras redes sociales y olvidémonos de la ultimísima hora sobre el coronavirus. Tenemos que dar importancia a las noticias que lo merecen, hacer más caso de los resúmenes y menos del minuto a minuto. Un par o tres de conexiones diarias a los medios de comunicación y fuentes de información fiables es suficiente para estar bien informado.

 

Sabemos que es difícil escapar al canto de las sirenas que son las redes sociales, todavía más estando todo el día encerrados en casa, pero hacer caso de estas recomendaciones nos ayudará a evitar el estrés que puede producir el exceso de información y también contribuirá a que estemos mejor informados. Escapa de la ‘Infoxicación’.

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