Escribir, cuando ya ha pasado todo, sobre aciertos y desaciertos de los partidos políticos durante la campaña electoral del 28M es fácil. Como fácil es ver cómo ha cambiado la forma de comunicar de las formaciones en busca de captar el voto de los electores. Se acerca otra campaña electoral, la adelantada de las generales, y seguramente la forma de comunicar sea la misma, sobre todo porque tampoco hay mucho margen para inventar nuevas fórmulas.
Lo más evidente es que, más allá de la pegada de carteles, que ha quedado en un acto apenas testimonial, no hemos visto en la calle la algarabía de convocatorias anteriores. No ha habido coches con la sintonía de los partidos taladrándonos los oídos, una práctica que era especialmente molesta a la hora de la siesta. Ni tampoco buzoneo masivo de propaganda, al menos donde quienes formamos parte de Equipo de Comunicación desarrollamos nuestro quehacer diario. No hemos visto caravanas de vehículos recorriendo las calles de pueblos y ciudades, ni siquiera grandes mítines con primeras espadas de unos u otros partidos, que han aglutinado a sus fieles en especial en las capitales de provincia.
Más sostenible
Todo eso ha convertido la campaña electoral, dentro de lo que cabe, en un acto algo más sostenible. Se ha ahorrado papel y combustible. Evitar gasto inútil de papel también es posible desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) da la posibilidad a la población de salir de las listas del censo electoral que se entregan a los representantes de candidaturas para enviar propaganda por correo. Simplemente hay que rellenar un formulario en su web.
Pero entonces, ¿dónde se ha desarrollado la campaña? Muy fácil, las redes sociales han irrumpido, esta vez ya con más garantías para anunciantes y público objetivo. Los problemas generados en anteriores campañas con el marketing político han obligado a partidos y a sus representantes a registrarse para poder hacer publicidad, mostrando en los anuncios quién es la persona u organismo que la paga. Pero ese trabajo previo de registro y autorización merece la pena teniendo en cuenta que, una buena segmentación y una campaña bien dirigida llega directamente a las manos de las personas a las que queremos que llegue, a través de sus teléfonos móviles y otros dispositivos.
Sin normativa específica
Aunque no existe una normativa específica, la publicidad durante el periodo electoral se ciñe a lo que permite la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General). Y aunque candidatos y partidos se tiren en tromba qué día pueden empezar a lanzar mensajes y el tipo de mensajes a lanzar, las redes sociales son trabajo de fondo. No vale con alimentar un perfil a un mes vista de la cita electoral, es necesario trabajar durante meses antes y después, interactuar y, como en el caso de una marca, generar confianza en el electorado. Aunque en la recta final se intensifique ese trabajo, como cabe esperar.
El mensaje también debe ser claro, conciso y veraz. Evitar trolls y fake news, algo para lo que hoy, también tenemos herramientas. La más importante es nuestro propio criterio y seguir, además de a las fuentes oficiales, no sólo a personas con las que estamos de acuerdo en sus opiniones, sino a los de otras ideologías o corrientes para poder contar con todos los puntos de vista y poder crear un relato propio.
Viene para quedarse
Puro Marketing habla sobre la campaña en la que Barak Obama saltó a las redes, con un equipo joven y experto en gestión de perfiles sociales, para mostrarse más cercano al público, en especial a los y las nuevas votantes. A partir de ahí se creó una nueva forma de comunicar que ha pasado por fases de altibajos y que esta campaña se ha mostrado en lo más alto. Esto nos lleva a pensar que el marketing político llegó para quedarse y que su evolución ha sido más que positiva en estos años.
El departamento de Marketing de Equipo de Comunicación es especialista en marketing online, y, aunque por el tipo de clientes con los que trabajamos, hemos optado por no meternos de lleno en campañas políticas, contamos con la experiencia para gestionar la publicidad online que requieren empresas e instituciones.